La procrastinación eficiente cuidado mal de la comodidad

La procrastinación eficiente cuidado mal de la comodidad

febrero 13, 2018 0 Por juanpedro

La procrastinación eficiente cuidado mal de la comodidad.Utiliza la Regla de los Dos Minutos.

La Regla de los Dos Minutos tiene su umbral en Gtd y dice que si estás planificando una batalla que se puede obrar en menos de dos

minutos, no la planifiques; hazla.

Puedes propagar ese periodo a 5 ó 10 minutos. Si haces de esta técnica un hábito, habrá una muchedumbre de obras que no vas a corresponder la ocasión de aplazar. Da un pequeño primer

acercamiento. Si temes a una actividad por el origen que sea, plantéate laborear solo 5 minutos y dejarlo. Cuando empiezas a ajetrearse el temor se desvanece y coges inercia para quedar y consumirse el deber. Al hallar el primer

orificio vences esa correa y empiezas a contemplar de otra suerte cosas que ayer te parecían inalcanzables. Deja de creer y hazlo. Las costumbres ayudan. Si conviertes la laboras repetitivas y cansadas en costumbres, terminarás

haciéndolas sin escasamente denuedo. Las costumbres son acostumbramientos o maneras que haces de manera casi inevitable y simplifican tu edad. Toma resoluciones. Muchas sucesiones vas aplazando una faena inconscientemente,

simplemente porque no te paras

a darle vueltas a la cabeza en ella. Dedica un par de minutos para lavar qué significa en verdad esa actividad y toma una alternativa al respecto. Puede que decidas demorarla de una rutina razonable, en

cuyo suceso no estás procrastinando y no te sentirás mal por ello. Haz un cerco de tu periodo. Anota en algún cabo qué actividades realizas cada momento y cuanto curso has empeñado a cada una. Al garrapatear tu momento creas

un peligro endógeno que te hace ser más responsable con respecto a cómo lo utilizas. Aprende a sostener no. Apuesto a que varias de las ocupaciones que pospones son endeudamientos que te has averiguado por no saber formular que

no. No tengas temor a aparcar. Puede que no sea el tiempo de realizar poco. A oportunidades creemos que tenemos que efectuar poco simplemente porque lo hemos despuntado. Si el período hace que ese boceto ahora no tenga tanto

sentido o no sea lo suficientemente importante, simplemente déjalo y haz otras cosas. Esperar no significa procrastinar. Gestiona tu fuerza, no tu plazo. Es importante que trabajes en tus mejores tiempos. Si estás exánime o

de mal salivazo,

tus probabilidades de procrastinar aumentan grandemente. Para adeudar una mejor talante, descansa lo conveniente, controla tu nutrición y haz examen. Utiliza la táctica de Seinfeld. Jerry Seinfeld, intérprete y

cómico, utiliza esa táctica para no marcharse de apuntar camelos cada recorrido.

Si tienes que cumplir una ocupación todos los vencimientos, coge un almanaque y señal con una X cada momento que lo haces. El objetivo es no crujir la

argolla de aspa en el almanaque. Divide el trabajo en actividades reducidas y concretas. Un borrador grande y arduo puede refluir abrumador. Al dividirlo en reducidas faenas consigues contemplar claro el recorrido y la desgana a

enfrentarte a él disminuye. Establece una gratificación para cuando termines esa ocupación que se resiste. Motívate pensando en lo que harás a posteriori de hacerla—algo que efectivamente te apetezca, te relaje y no suponga ningún

 

afán.

Define tus verdaderos sobresueldos. Haz que sea divertido. Si se prostitución de una labora vulgar, búsqueda guisas de hacerla humorista. Juegos, organización Seinfield, regla Pomodoro, extras en cada progreso, etc. Hazlo

público. Si se negociación de un duelo importante, hazlo público. Habla de ello con tu casta y con tus amigos, públicalo en tus redes sociales, en tu blog… Te sentirás responsable y comprometido, y te costará posponer el deber.

Utiliza las voces cabales.

Expresa las batallas de faceta clara, concisa y motivadora. Las voces importan cuando te enfrentas a una nota ocupación. Utiliza una nomenclátora de faenas limitada. Un cincha larga puede acabar tu

sorpresa de ejercicio y convertirse en una cuna de estrés y pérdida. Cuanto más escasa sea tu faja de próximas actividades, más fácil te resultará estar encauzado en lo que de realidad tienes que proceder. Utiliza herramientas que

te gusten. No quieras hacerlo todo con una rodaja de papel y un lapicero. Utilizar cosas atractivas puede ayudarte a asomar con más gusas una determinada faena. Revisa regularmente tus objetivos. Si una labora es enredosa, incierta

o sosa, sin embargo es importante para llegar un objetivo, economizar siempre presente esa ideal debería ayudarte a no procrastinar. Trabaja tus hábitos. Si te conoces a ti mismo y averiguas por qué aplazas constantemente cierto tipo

de ocupaciones, podrás ponerse al día tus hábitos y encaminarlos hacia una benjamín procrastinación y una máximo abundancia. Evita las diversiones. Cuantas más seducciones tengas para originar otra cosa en sucesión de lo que

Tienes que ejecutar, más legible será procrastinar.

Mantén el removible, las noticias y el paso a internet desconectados cuando te dispongas a abordar profesiones enredadas. ¿tienes un sistema? Si tienes un procedimiento

de abundancia personal como Gtd, será más posible que tengas claro qué tienes que producir y por qué no debes aplazarlo. Típico. Cuando te pasa por la inteligencia el anhelo de comenzar esa obra pendiente poco se vuelve

(de repente) mucho más acuciante: la indumentaria sucia se acumuló, tienes que responder el transporte de ese cliente importante, tu bufete te parece demasiado pesado, estabas harto cansado, etc.. Y una ocasión más dejaste para

luego el abrir (o permanecer) con esa tenacidad. Muchos de nosotros vamos por la vitalidad con una gran tonalidad de encomiendas sin actuar, grandes y escasas, importantes o cotidianas. Siempre me he concebido que la

procrastinación se vuelve como ondas

de ponto chocando contra un muelle. Una y otra sucesión, haciendo ese muelle cada oportunidad más y más endeble (como tus metas por originarse o consumirse la labora pendiente). La única

alternativa es poblar un rompe avenidas fuerte, que controle esa marea de diversiones, salidas e improductividad. La ofrenda procrastinar proviene del latín cras que significa antiguo o delante. Y es ajustadamente la lógica que tenemos

cuando posponemos. Dejamos para luego las cosas, formando un ambiente vicioso entre ansiedad y falta que genera más ansiedad. George Akerlof, economista ganador del galardón nobel. Escribió un estudio sobre la optimista de la

procrastinación, curiosamente luego de ser baja de este uso. 1 El tabla que pospuso durante 8 meses el pedido de un atadijo a un amigo. Siempre estaba a sazón de cursar la cajita, luego en el término de obrar en la vida llegó. Hay poco

reconfortante en esta narración:

los ganadores de galardones Nobel ¡también posponen las cosas! Akerlof, llegó a la consumación de que la procrastinación podría ser poco más que un mal uso. Se negociación efectivamente de un

lanzamiento natural en los entes conciliadores. De hecho, se calcula que el peso de cualquieras que admitieron procrastinar se cuadruplicó entre 1978 y 2002. En este sentido, es plausible verlo como un aprieto moderno, que se

 

ha incrementado en nuestra época. Es cierto que existen muchas prudencias. A ristra, tengo 3 de las principales causas: Queremos atesorar una retribución instantánea. No tenemos consecuencias negaciones inmediatas

(no obstante vamos a comprar por ello más tarde) por el tiempo todo esta aceptablemente. Por ejemplo: Descansar en el sofá es más funcional en este santiamén que originarse a producir control. Revisar el transporte es más

comprensible ya, que realizar ese plan que has estado posponiendo. Comer caramelo de chocolate es más seductor ya, que tragar frondosidades. Sobre-estimamos nuestra abundancia futura. Pensamos que está adecuadamente diferir

 

Las cosas, porque vamos a hacerlo más tarde, sin ninguna salida.

Creemos ciegamente que el santiamén justo será seguidamente no hoy. Pero cuando llega ese futuro seguimos sin esplendor concluir, o peor igualmente sin obtener

 

nacer Tememos temor. Este es el seso más prohibido de todos. El temor nos paraliza y nos hace procrastinar una profesión o acción importante, haciendo poco sencillo y seguro en su emplazamiento. El ciclo inacabable de la

procrastinación ¿recuerdas cuándo fue la última sucesión que pospusiste algo?… Sin darte perla, estas son las épocas que seguiste: Primera recorrida: Percibes alteración o tabarra frente a esa actividad-que-hay-que-hacer. Segunda

distancia:

Como alergia lógica, tu juicio inspección restablecer esa sorpresa con alguna otra ocupación. Por eso, te vuelves sumamente provechoso en otras laboras (que no son antelación en ese momento). Tercera grada: Tu seso almacena

esa actividad-que-hay-que-hacer, como hiriente y investigación más despreocupaciones o aluna conciencia lógica q

ue explique porque pospusiste. Aparecen en ese tiempo todaslas escapatorias reconfortantes: “mañana será

otro día”, “era harto importante objetar ese correo”, “la fiesta era inevitable”, etc., etc. Cuando vuelves a rememorar esa ocupación pendiente que procrastinaste en un comienzo, te genera omisión o arrepentimiento y vuelves al dato

de partida. Además del estrés y culpabilidad que conlleva el procrastinar, estas son otras consecuencias de diferir

lo que tienes que labrar: Ganar una mala victoria con los adláteres de trabajo, amigos y tribu. La decadencia de tu

apetencia de comprometerse éxito. No acceder tus finales o los resultados que quieres. Amenazar tu paz si

se prostitución de una ocupación relacionada con la salubridad (como un chequeo anual o aparecer a obrar ejercicio).

Las cosas se ponen peor,

porque procrastinar puede perjudicar tu autoestima y estado de ánimo. De acuerdo con un tratado, el 65%

de los estudiantes que se enfrentan a un quehacer final, dijo que les gustaría silenciar aplazar. El

lugar, todos coinciden que el postergar los haría infeliz. 2 No importa cual sea la faena en cuestión, el procrastinar nos genera la misma huella. La única guisa de facilitar ese reparo es escachifollar el ciclo desde el nacimiento. Y aquí

 

La procrastinación eficiente

La procrastinación eficiente

te digo como lograrlo. Dejar de procrastinar es como un juego de preescolar. Mi mamá es maestra de preescolar. Como puedes imaginarte, tratar de amparar el empleo en un universo aliviado con más de 10 niños pequeños puede

parecer difícil. Usando su ingenio e fantasía, encontró una organización (que efectivamente era un juego) para originar que terminaran los deportes de efigie sin abstraerse. Mientras usan los lapiceros de colores, ellos tienen que

binar esta locución en británico:I am colouring…. (En gachupin: yo estoy coloreando)

El grupo tiene una solo estructura:

cuando la maestra diga en alto ¡freeze! (en español: congélense) todos deben abjurar de colorear y estarse tiesos. Sin charlar y sin trenzar ¡como inmóviles! Cuando la maestra de una palmada, ellos pueden quedar con el cromo y iniciar el esparcimiento. Algunos aseguran que postergar las profesiones puede

descontar a la creatividad. Pero los diestros explican que hallar que tienes que originar poco y ser incapaz de ponerte a ello es una raíz importante de ansiedad en el labor. Aunque además no se ha identificado como un apuro grave,

atrás de alguien que procrastina se encuentra el temor al engendro, a hacerte responsable de las consecuencias de tus autodeterminaciones y incluso inconvenientes de lozanía como insomino, digestivos y todos los derivados del estrés.

Recopilamos ocho tips para donar de procrastinar y agostar uno de los principales enemigos de tu abundancia. Aplica la red de ambos minutos Es enormemente simple: si la próxima ocupación puedes hacerla en dos minutos o fuera de

—quien dice dos, dice tres, cinco o diez—

, hazla inmediatamente, no obstante no sea apremiante o prioritaria. Quítatela de por otra parte. Esta menstruación aparece en el vademécum Getting things done del gurú David Allen y

circunstancia parte de uno de los razonamientos de gerencia de obras más populares. Te limosna a obliterar ocupaciones de tu tira y a principiar por proceder las cosas sencillas y pertenecer ritmo. Recuerda: si causar la faena

te lleva a salvo momento que planificarla, hazla; si no, aplázala. Evita las farras Esta parece obvia empero es difícil. ¿quién no se ha encantado actualizando Facebook o abriendo y cerrando la fresquera cada dos momentos? O: “Me

encantaría aparecer ahora a responder transportes empero estoy ocupadísima reorganizando el escritorio”.

Si te pueden las redes sociales, hay mecanismos como Saent que te ayudan a acallar las novedades entretanto trabajas. Si

eres freelance,

plantéate seriamente unirte a un aislamiento de coworking —sin TV siquiera cocina—. También hay mecanismos como el Fidget Cube —un cubo para forzar y clicar botoncitos y neumáticas que no activan nada, solo

por el placer de hacerlo— que te ayudan a embelesar a la parte de tu talento que se aburre y permite que las partes importantes estén pasmadas. Haz mindfulness Para ayudarte con el paraje anterior, dale al mindfulness. Practicar

esta regla que te cuota a concentrarte en el término presente ayudará a que tu mente se centre en una sola labora, evitando el multitasking (estar haciendo muchas cosas a la vez). Haz las cosas de una en una Los avezados señalan

que la impresión de cuidado es cardinal para no sentirse abrumado y rebosado. “Es estándar que los procrastinadores tengan la sorpresa de no saber por dónde empezar”, explica Diana Navarro, psicóloga escolar. “Por eso es en gran

medida importante cortar las profesiones grandes e inabarcables en estrechas y asequibles”. Navarro replica que

lo más útil es emprender a proceder poco, lo que sea que esté relacionado con nuestro objetivo, y es mucho m

ás legible

Si las actividades parecen gobernables. Fija transcursos inaplazables Los procrastinadores se caracterizan

por ver del placer de la valía inmediata, lo que les lleva a aplazar las misiones inclusive el último día. Dicen que

les gusta

extremarse bajo amenaza —deja de mentirte a ti mismo— y que rinden más cuando se acerca el tiempo final. Por eso es buena generalización autoimponerse épocas final y convencerse de que son improrrogables. Si no tienes una data

establecida, todo se diluye y se vuelve puro en nuestra mente y corres el peligro de “dejarlo para más tarde”

por siempre nunca. Terminado es mejor que valentísimo Insistir en completar poco puede llevarte a estancarte. Es más

recomendable que acentos varias laboras al 80% que centrarte en ultimar una al 100%. Tu apercepción es asaz distinta cuando sientes que tienes tres encomiendas acertadamente hechas que cuando sientes que tienes una

perfecta y dos sin originarse. En ese azar, aumenta tu ras de estrés y tienes la sorpresa de estar más al confín.

La incluso psicóloga escolar Elisa Sánchez advierte de no morir a la Ley de Parkinson, que dice que

“todo el compromiso

se dilata indefinidamente aun mejorar todo el periodo vacante para su completa realización”. Es decir, no ocupes

una tarde entera en causar una cometida que podrías producir en dos horas si solo tuvieras dos horas.

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juanpedro
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